Un bajo-inflado o un sobre-inflado de los neumáticos puede costarle caro y ser peligroso. Rendimiento kilométrico, confort, transmisión de esfuerzos de tracción y de frenada: todas estas prestaciones dependen de la presión de sus neumáticos.
Un bajo-inflado provoca una flexión exagerada de la carcasa. Esto tiene como consecuencia un calentamiento del neumático, un aumento de la resistencia al rodamiento y un desgaste prematuro. En los casos extremos, el bajo-inflado puede llevar a la destrucción del neumático.
Un sobre-inflado puede igualmente provocar una disminución del rendimiento kilométrico. Tiene como consecuencia una tasa de patinamiento superior y por lo tanto un desgaste irregular y más rápido, en particular en los ejes motores.
Michelin ha realizado encuestas cuyo objetivo era medir presiones sobre vehículos. Dos tendencias significativas fueron observadas: bajo-inflado en el eje direccional y sobre-inflado en el eje motor.